Del vértigo del agotamiento también emergen melodías que parecen haber existido siempre. Rajmáninov sorteó una fuerte crisis creativa sin imaginar que su lirismo acabaría filtrándose hasta en los fastos de Hollywood, en la voz de tantos, del Sinatra que podría, acaso, devolverle su acompañamiento: “Vivo de nuevo la hermosura que conocimos”. Ese reencuentro con la inspiración sacudió igualmente a Chaikovski, quien superó la página en blanco aliándose a la infalible idea del destino. En sus anotaciones leemos “murmullos, dudas, lamentos y de nuevo reproches”, designios a los que el compositor ruso supo responder per aspera ad astra, por el sendero áspero, a las estrellas; a través del esfuerzo, el triunfo.
ORQUESTA DE EXTREMADURA
JOSU DE SOLAUN
ANDRÉS SALADO
Rajmáninov. Concierto para piano nº 2
Chaikovski. Sinfonía nº 5